Capítulo 22 segunda parte.




Cartel del capítulo 22.




Algo se abalanzó contra mí. No sé qué. Cerré los ojos. Me hizo daño en la espalda. Pero no demasiado. Me mordí el labio y éste comenzó a sangrar. Algo me rodeaba la cintura y comenzamos a rodar por el terreno. Abrí los ojos. Nausicaa estaba encima mía exhausta y me gritaba.

-¡Pero que diantre haces!, ¿Sabes lo poco que ha faltado para ahogarte?- Cambiamos de posiciones. Yo arriba y ella abajo.

-¿Qué era eso?, ¿Lo has visto?- Había descartado todo planteamiento lógico que pudiera pasar por mi cabeza y que se refiriera a lo que acababa de ver. Toda la lógica fue barrida de golpe.

-Yanet.-Insistía ella en alejarme del agua. Esa sensación de totalidad que había sentido bajo sus faldas parecía ser agarrotada por Nausicaa. No tenía intención de parar y lo supe por su mirada.- Deja de arrastrarte hacía ese ser tan ínfimo, lo que estás escuchando es una Evocatio.- No tenía manera de objetivar nada. Quería sentir de nueva esa sensación. Era algo más que eso, era un sentimiento. La Dríade me volcó y de nuevo quedamos en la posición inicial. – Yanet, estás sangrando.

Una de las características principales de Nausicaa es el asedio. Tiene la capacidad de ir destruyendo todas tus ilusiones, tus salidas, tus esperanzas una a una. Después de ello, te posee, te manipula. Tras soportar tal carga acabas cediendo. Me pregunté si también era común entre las demás Dríades.

La canción salió de mis oídos por primera vez. Mi respiración se hizo acelerada y acompasada.

-No sabes el susto que me has pegado.- Se deshizo de mi Nausi.

-¿Qué clase de alucinógenos me has dado?- Me toqué la cabeza.

- Has debido de  golpearte en la cabeza, ¿Qué pretendías hacer, Ahogarte?

- Había una mujer... y luego una canción. Y después un monstruo.

Nausicaa se puso de pie y me ayudó a levantarme.

-¿Qué es una Evocatio? Lo has escuchado eso, ¿Verdad? La canción.- Agachó la cabeza.

- Sí, pero a la mujer no la vi. Algo me impidió acercarme a ti mientras te hundías. Creo que deberías repensarte lo del golpe en la cabeza.- Recordé aquel promontorio que tenía en la cabeza desde el día del secuestro.

-Que no, que no. Había una mujer, bueno, dos. Pero una era rubia y la otra tenía escamas y los ojos negros.- Nausicaa puso los ojos en blanco y se giró caminando hacia el bosque. –Nausi.- Corrí tras ella para alcanzarla. Se giró con el semblante que transmitía ausencia a toda inflexión.- Nausi, escúchame: ¿Crees que me suicidaría así sin más?

-Pensándolo bien, ¿Por qué no? Hemos perdido todo. Nuestra familia, nuestro hogar, incluso nuestra cordura. ¿Qué nos queda?

-Todo Nausi. Todo lo que nos rodea dentro de un tiempo será cenizas si no nos salvamos.- El viento empezó a azotar las ramas haciendo que las hojas cayesen y por un minuto pensé que todo estaba en llamas y que las cenizas caían del cielo. Extendí los brazos.- Toda la gente que hemos conocido, incluso la que no nos conoce y aún tenemos que encontrar confían en que les salvemos. Somos su única esperanza y tienen razón. Es el Ultimátum, es nuestra única posibilidad. Tuya, mía y del resto de gente.- Mis ojos me traicionaron creando llamas a mi alrededor y moviendo sombras que jamás han existido por la cara de Nausi que paulatinamente desciende y clava la vista en sus pies.

-¿Seguro que no te has dado un golpe?

-Esa excusa está perdiendo autenticidad a cada paso que damos, lo sabes.- Las llamas se disiparon.

-Está bien, te creo.- Resopló. Unas voces se escucharon entre los árboles. Creí que una de las llamas creadas por mí no se había apagado hasta que Nausi dirigió la vista hasta el lugar de donde provenía la luz.- ¡Agáchate!- Me empujó hacia abajo por el hombro.

La luz comenzó a moverse deambulando de un lado hacia otro, como buscando a alguien. Recé porque no fuera yo ese alguien. Tras unos segundos esperando ahí agachadas pudimos diferenciar cierto movimiento unos metros más cerca de nosotras. Andamos a gatas como militares entre la maleza del suelo hasta llegar justo al claro del bosque de donde provenía la luz.

-Creo que se te ha olvidado nuestro plan. ¿No podías ahorrarte el caprichito verdad?- Una melena larga y caoba inconfundible se balanceaba con el viento.

Duque estaba justo frente a ella sujetando una linterna nocturna hacia el suelo. Puso cara de satisfacción.

-No te exculpes de tus actos tampoco, he visto como mirabas al chico.- Bruna se sonrojó.- Además, lo del otro día sirvió para aumentar la confianza entre Yanet y yo. Somos un par, ¿Recuerdas?- Dijo lo último acercándose a Bruna y tocándole la mejilla. Comencé a sentir aquel sutil veneno llamado celos. Ella le apartó la mano de golpe.

-No lo seréis por mucho más. Recuerda nuestro pacto y recuerda a nuestro Amo. Si estoy pasando más tiempo junto a Alex es para nuestro bien. Ese chico tiene mucha energía acumulada y no sabe como utilizarla.

- ¿Sigues con la Tranfusion? Ahora que La Esfera ha perdido materia gracias a tu heroica idea de salvarnos necesitaremos más.- Dijo ahora con semblante serio.

-He comenzado con la Tranfusion de Nausicaa.- Dijo asintiendo con la cabeza.- Pero ella es una Dríade y su materia es de muy bajo nivel mágico. Sin embargo la de Yanet cada vez es mayor y la de Alex sigue sus pasos.

-Alex… -dijo paseándose por el claro.- Ese chico es un encanto.- Fingió caridad.- Nos llevará a la boca del león.

-¿Qué… qué quieres decir?- Dijo curiosa ella.

- Su necesidad de estar junto a Nuckelave me ha hecho las cosas mucho más fáciles. Sin el dragón, pierde sus fuerzas pero eso él no lo sabe. Él nos llevará hasta el chucho y el chucho hasta nosotros.- Cogió una flor que colgaba de un árbol.- Cuando vean que no tienen escapatoria…- La flor comenzó a arder. – Zas.

- Duque, no se cuanto aguantaré sin que se den cuenta. Usurpar materia es perceptible. A Yanet se le olvidan sus Ilusións, Alex se hace más débil y La Dríade no se ve capaz de mover ni una rama. El proceso de Tranfusión es complicado y se suele hacer en cortos periodos de tiempo.- Duque coge de los hombros a Bruna y la sacude de ellos.
- Date cuenta de lo que después no toca. Seremos los seres más potentes del mundo. Si sigues mostrándole a Yanet lo que queremos que vea nos llevará hasta donde queremos. Y tú sabes muy bien dónde queremos llegar.- Bruna se deshizo de él.

- ¿Y qué pasa si sale mal? Si por algún motivo nos vencen.- Dijo. Logré atisbar una chipa de incertidumbre en su mirada.

- ¿Se puede herir a una salamandra con fuego?- Ella negó.- Entonces no se de qué te preocupas. Tú eres invencible.- Hizo una pausa.- Vamonos, no quiero que se den cuenta de que no estamos.

Miré a Nausicaa. No había dicho ni una palabra desde que comenzaron la conversación. Pero sin una sola mirada supe lo que debíamos hacer. Teníamos que llegar antes que ellos al campamento. En cuanto el haz de la linterna se hubo extinguido corrimos guiadas por el sendero abierto por Nausi. Las luciérnagas habían desaparecido y no pude hacer a menos de tropezarme varias veces. La noche era abierta y el ambiente mucho más hostil. Desde el campamento el bosque no invitaba a ser pisado. Y cuando llegamos una pizca de luz casi imperceptible llegaba desde detrás de nosotros.

Me tapé con la manta hasta la nariz y re-escuché en mi mente lo que acababa de oír.
‘¿No podías ahorrarte el caprichito verdad?’
‘Somos un par, ¿Recuerdas?’
‘He comenzado con la Tranfusion de Nausicaa’
‘Él nos llevará hasta el chucho y el chucho hasta nosotros’
‘A Yanet se le olvidan sus Ilusións’
‘Seremos los seres más potentes del mundo’
‘¿Se puede herir a una salamandra con fuego?’

Penulis : Carla ~ Sebuah blog yang menyediakan berbagai macam informasi

Artikel Capítulo 22 segunda parte. ini dipublish oleh Carla pada hari lunes, 30 de julio de 2012. Semoga artikel ini dapat bermanfaat.Terimakasih atas kunjungan Anda silahkan tinggalkan komentar.sudah ada 0 komentar: di postingan Capítulo 22 segunda parte.
 
Reacciones: 

0 comentarios:

Publicar un comentario