Capítulo 21: Quizás cuando lo hagamos, ya será demasiado tarde.


Capítulo 21: Quizás cuando lo hagamos, ya será demasiado tarde.
“Cuando hay un exceso de amor, el hombre pierde su honor y su valía".
Euripides






Alex se cargó la espada de los secuaces en la espalda. Con el reverso de la manga se secó el sudor de la frente. Parecía aún aturdido del ajetreado despertar.

-Le he perdido la pista al dragón. No me lo puedo creer.- Enfadado clavó la espada en el suelo y se sentó en una roca que había a unos metros de la carroza destrozada.

-Lo que no entiendo es una cosa.-Dije.- Si aún queda tiempo hasta el eclipse y sólo entonces la maldición desaparece, ¿Por qué hay secuaces del submundo aquí?- señalé la tierra.

-Nadie dijo que serían seres de la Fórcida Yanet. Pero si lo eran, han saboreado su propia moneda. El fuego.- Duque miró a Bruna que yacía en el suelo apoyada contra un árbol. Me senté al lado de Alex.

- Bruna es una chica caliente.- declaró Alex. Abrí los ojos como platos y le propiné un codazo.- ¡¿Qué?!, ¿Acaso miento?

-No se la temperatura corpórea de Bruna, pero estoy segura que es menor que la que tienes ahora mismo encima.- Dije separándome un poco de él.

La declaración me dejó algo aturdida. ¿Acaso no deseaba que, por muy vasto que fuera aquel piropo, se refiriera a mi? Bruna es la chica nueva y por tanto terreno desconocido. Lo desconocido atrae y más si es la reencarnación de Angelina Jolie con ojos marrones. Alex se estaba adentrando en aquél terreno.

-No seas tonta Yanet. Tú siempre serás mi chica.- Me rodeó el cuello con un brazo y comenzó a frotarme la cabeza con un puño.

-¡¿Qué haces?! Me estas despeinando. Suelta.- Me zarpé de sus brazos.

-¿Rechazas mis cariños?- Fingió un enfado.

Desde unos matorrales un poco más lejos de donde se situaba Bruna salió Duque, envuelto en un aura misteriosa. Corrí para ver si estaba bien.

-Mal. Mal. Mal. Lo habéis hecho todo mal. Hemos perdido materia mágica, no hemos podido ver la Ilusión de Yanet y encima uno de los hombres ha salido vivo y ahora mismo estará contándole a todos de nuestra presencia.- Se echó las manos a la cabeza.

-Yo... Lo siento Duque. ¡Fue Bruna la que quiso mi materia!, ¿Qué clase de ser eres?- Dije aunque Bruna aún estaba en estado latente.

-Es una Salamandra.- Anticipó a decir Alex.

-¿Y tú como sabes eso mocoso?- Dije desde el suelo, a su lado.

-Tú estuviste horas con mister musculitos sin sacar ningún fruto. Yo al menos aprendí leyendo.-Se encogió de hombros.

-¿Las salamandras no eran peligrosas?

-Creo que acabas de tener una demostración.

-¿Y una salamandra puede ser también una guía de la tierra de Abajo?

-Por supuesto.-Dijo Duque.- Cambiando de tema. ¿Qué hay de la Ilusión?- Se giró hacia mi.

-No lo sé.- Miré al suelo cabizbaja.- No recuerda nada.

-Eso es porque no puedes concentrarte con tanta gente, vamos a un lugar más tranquilo.- Duque cogió mi mano.

-¡Eh, señor musculitos!, Yo tengo el mismo derecho de saberlo como tú.-Alex se puso de pie.

-Tú no tienes ni idea de esto mocoso, ¿Cómo vas a escuchar a alguien si ni siquiera sabes escucharte a ti mismo? Estás desvariando. No sabes aún que eres ni...- Lo miró y luego me miró a mi.- Lo que quieres.

¿Qué quiere Alex?, ¿A mí?, ¿Para qué me quiere? Es imposible, ¿Qué valor tengo yo para Alex? Me estremecí. Seguro que Duque estaba hablando de otra persona. Tal vez Alex me quería para hacer las cosas a su manera y no como Duque está marchando. En ese caso, ¿Qué tengo que necesite Alex?

-Como digas.- Duque tiró de mi hacia el bosque. Me quedé mirando a Alex por arriba de mi hombro. Miré sus adormilados ojos, su cara triste y sus labios, los cuales formaban un arco en depresión.

Dentro de mi había algo que me instaba a seguir a su lado, en el lado de la resistencia, de no creer en todo aquello. Pero por otro, ¿Por qué preocuparse de mi si podía meterse en terreno desconocido? Duque seguía tirando de mi mano cuando llegamos hasta un claro de bosque. Recé porque supiera volver.

-Duque ya te he dicho que no recuerdo nada. No se como tengo que hablar para que me tomes en serio.- Me paré frente a él.

-Oh, Oh. La pequeña Yanet quiere jugar a ser mayor. Venga, suéltalo. Sabes que siempre he sido un apoyo para ti.- Me tocó el pelo, balanceándolo sobre los hombros para que finalizaran meciéndose a la altura del pecho derecho. Apoyó sus antebrazos en mis clavículas. Odiaba esa proximidad y a la misma vez adoraba su atractivo.

-Yo no estoy tan segura.- Duque frunció el ceño como pidiendo el por qué.-Nunca has dejado que los demás participen. No has dejado que tome mis decisiones.

-¿Quién fue la que se perdió en el bosque? Venga, apúntame de nuevo con la espada y veamos lo que consigues sacarme ahora.- Duque acercó su cuerpo al mío y bajó sus amplias manos hasta mi cintura.- ¿A caso no fue idea tuya lo de seguir con esta búsqueda macabra?

-Sólo intento tomar decisiones. Y perdón por lo del otro día. Fue un arrebato de desesperación. Jamás te haría daño. Yo...- Bajé la cara y de inmediato Duque me levantó la barbilla con la mano.

-No pidas perdón, me estás siendo muy útil.- Fruncí el ceño pensando en esa frase que se repitió en mi cabeza una y otra vez. El aspecto de Duque no detonaba así que supongo que se refería a las Ilusions.

-¿Tú nunca Tienes Ilusions?- Me atreví a preguntar. Él asintió.

- Cuando pasas la fase de transición son más inusuales. Además, desarrollas tu don y con el tiempo puedes elegir qué ilusión ver y cuando. Las controlo.

-¿Y por qué no usas tu poder para saber qué ocurrirá con nosotros?- Sus ojos miraban los míos, como si de ellos pudieran sacar toda la información que contengo.

-Te has olvidado de nuevo de lo fundamental. Estamos acumulando materia. Si utilizo mi don perdería mucha energía y materia. Aún así, ahora soy incapaz de crear una ilusión o un círculo como el que hiciste tu la ultima semana. Yo no estoy en la fase de transición ni tengo tanta materia acumulada como tú.- Sonó un “tú” larguísimo.- ¿Te das cuenta que eres la única Ilusioner que existe que puede abrir círculos por sí sola? Yo no podría sin tu ayuda.- ¿Iría por eso lo de “me estás siendo muy útil”?

-Me alegra que pueda ayudar tanto.- Sonreí.

-Ahora pequeña; si me contaras tu última ilusión me harías muy feliz.- Fingí parecer interesada en decírsela aunque no la recordaba.

-Hagamos un trato.- Duque se apartó algo de mi y yo apoyé mis manos en su fornido pecho.- Te contaré la Ilusión, cuando yo vea una tuya.

-¿Pretendes verla? Tendrás que estar pegada a mi todo el rato por si acaso no llegas a tiempo.- Sonrió mostrando sus colmillos.

-Correré el riesgo de perderla.- Reí.

-¡¿Significa que no quieres estar a mi lado?!- Me meció de un lado a otro con los brazos rodeados a mi.

-En absoluto...- Rocé su barbilla con mi mano y miré sus trianguladas facciones. Por un momento pensé que sus ojos se tornaban rojos, pero cuando parpadeé de nuevo seguían de aquél esmeralda mate tan familiar para mi.

¿Eso es lo que quería? Estar a su lado. No lo sabía bien. El corazón me estaba latiendo tan fuerte que parecía que estuviera intentando salir. Como una mariposa que cada vez vuela más y más alto hasta que sólo la mira alcanza a atraparla.

Dejé caer mis brazos alrededor de su cuello y cerré los ojos. Sentí la inminente presión sobre mis labios entreabiertos. Sentí como mi labio superior quedaba atrapado por los dos de Duque. Boqueé como un pececillo sin moverme. Apretó su cuerpo al mío, su cintura con la mía. Salté sobre él rodeando su tórax con las piernas y él me agarró con más fuerzas. Jugamos a atraparnos con los dientes. Sus colmillos me herían pero no podía parar, sin saber por qué esa macabra sensación me estaba gustando. Podía engulliste ahora y me seguiría gustando.

Sentí el viscoso mejunje rojo salir de mi garganta. Sus dientes no paraban de apretar. Y cuanto más sangraba con más fuerza insistía.

Entonces una frase me volvió a la cabeza. No sabía qué significaba, sería otro misterio como el del extraño símbolo en la pared de mi habitación. Resonaba dentro de mi y se apoderaba de mi ser. Era superior.

<<-Nos abstendremos a las consecuencias más tarde.
-Quizás cuando lo hagamos, ya será demasiado tarde.>>

“Quizás cuando lo hagamos, ya será demasiado tarde”

Respiré. Me solté y respiré. Miré a Duque y respiré. Espiré.

                                                            *   *   *

-¿Ya venís de meterse mano?- Chilló Nausicaa.- ¡Buscarse un hotel!- No me percaté de que mi mano se mecía con la de Duque.

Alex alzó la mirada aún cansada. Desde hacía unos día la luz que brillaba a su alrededor había ido consumiéndose hasta llegar a ser nula. Bruna estaba a su lado y miró con reproche a Duque pero lo disimuló puesto que no era totalmente evidente lo que había pasado en el bosque. Ni si quiera yo estaba segura de lo que había pasado.

-¿Podemos ahorrarnos las explicaciones e ir al grano?- Dijo la chica con repugnancia hacia Duque.- ¿Dónde vamos ahora?- Miró a Alex.

Este se levantó de un tronco donde estaba sentado. Se crujió los dedos de las manos y la cabeza.

-¿Preparados para presenciar mis dotes?- Todos asentimos de mala gana. Giró sobre sí mismo y tras varios pasos atrás y delante optó por pasar por el medio del bosque.

-¡Moveos!

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Artikel Capítulo 21: Quizás cuando lo hagamos, ya será demasiado tarde. ini dipublish oleh Carla pada hari miércoles, 11 de julio de 2012. Semoga artikel ini dapat bermanfaat.Terimakasih atas kunjungan Anda silahkan tinggalkan komentar.sudah ada 0 komentar: di postingan Capítulo 21: Quizás cuando lo hagamos, ya será demasiado tarde.
 
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