Capítulo 11. Parte 2

~Nausi daba golpecitos con el dedo en el mármol de la encimera de la cocina. Sus ojos pasaban de un lado a otro y soplaba hacia arriba para mover su flequillo. Al mismo tiempo yo leía y releía aquella carta sentada en el suelo y apoyada contra los cajones de la misma. Le daba vueltas a la carta, la abría, la cerraba, la doblaba...Pero nada. Teníamos el libro ya, teníamos los colgantes; Estábamos listos.
Levanto la cabeza y miro a las dos personas que me rodean; el chico con las converse marrones y la rubia altísima. Seguidamente me levanto y me miro los zapatos como si fueran lo más interesante del mundo. Luego miro a los ojos a mi amiga que se enrolla un mechón de pelo en el dedo índice y apoya un codo en el mármol.

-Ábrelo.-Me dice. Esta vez no rechazo la propuesta y cojo el libro entre mis brazos hasta llevarlo al salón seguida por Nausi y “La cosa”.
-Espera.-Se detiene el chico. Abre uno de los cajones de la cocina y coge una cucharilla de acero inoxidable.
-¿Para qué diablos quieres eso?-Le señala Nausicaa, a lo que el chico responde subiendo y bajando los hombros.
-Nunca se sabe, una cuchara te puede salvar la vida.
-¿Cómo te va ha salvar eso la vida?-Replica con cara de asco mientras le sostiene la puerta de madera que da al salón.
Me cojo una cola alta y dejo el libro en la mesita de café.

-¿Qué pasará?-Pregunto.
-A lo mejor sólo es una broma pesada.- Reflexiona Nausi.
-Demasiado pesada.
-¿Y si es un agujero negro?-Pregunta el chico mientras nosotras le fusilamos a miradas. Éste se acomoda en el sofá y apoya los codos en las rodillas.-Un Black Hole, una zona en el espacio de donde no puedes salir, donde no hay física ni tiempo. Tan sólo el caos. Es difícil de explicar. Es como en los números; entre uno y otro hay infinitos, al igual podría pasar en la tierra: entre una porción y otra hay el infinito, el vacío.
-Antes la cuchara y ahora eso, vaya tela.-Se indigna Nausicaa. Sin embargo yo noto un retro gusto de curiosidad.
-Sabremos lo que nos espera cuanto antes abramos esto.- Digo.
-¿Y bien?, ¿A qué esperas?
-¡Ya voy, ya voy, Jonas Alexander Genevieve!-¿Acababa de decir su nombre? Sí, y mucho más que eso, lo acababa de decir completo y noté como sonreía. Alex.- Vale...pero antes de todo, prometedme que haremos esto como una familia, unidos.
-Vamos Yanet, déjate de tonterías americanas.-Dijo asintiendo. Suspiro.

Las manos me tiemblan cuando me doy la vuelta a la pulsera y el colgante resbala sobre mi palma. Mis ojos se llenan de destellos. Sin más estiro la palma de la mano contra en candado haciendo encajar el O griega.  Entonces abunda el silencio, que se extiende como una espesa manta de niebla. Aunque mis ojos están cerrados puedo percibir como las cosas se salen de su física y van cada vez más lento. Incluso escucho los latidos de mi propio corazón ralentizados. Mi mano ardía. Entonces abrí los ojos.
Nausi estaba donde la había dejado, justo a mi lado. Pero no reparé en su precioso maquillaje como hago de costumbre, si no que observe como su pelo largísimo flotaba y se alzaba hacia el techo como electro cargado con un globo. El flequillo de Alex también lo hacía: se contorneaba hacia arriba. Y no sólo eso, sino que el jarrón con flores de la mesita flotaba en el aire, la estatuita del elefante traída de África por mi madre estaba navegando alrededor de nosotros, la cucharilla que Alex cogió acompañaba muchos más objetos que iban en círculos flotando como si de una galaxia se tratase y nosotros fuéramos su centro.
Sentí que me daban un golpe en la nuca, quizá fuera uno de esos objetos, pero a partir de entonces, solo vi un tornado gris que nos rodeaba y una manta de polvo.                

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Artikel Capítulo 11. Parte 2 ini dipublish oleh Carla pada hari martes, 10 de enero de 2012. Semoga artikel ini dapat bermanfaat.Terimakasih atas kunjungan Anda silahkan tinggalkan komentar.sudah ada 1comentarios: di postingan Capítulo 11. Parte 2
 
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