Capçitulo 13: Northreign

“Todo son adivinanzas y la clave de una adivinanza es otra adivinanza”. Emerson

Miro escéptica el paisaje. Es increíble, como un terremoto que me encubre y se apodera de mí ser. Es como una lluvia de luz. Es maravillosamente aturdidor. Las nubes se han disipado por la mañana y ahora solo hay un tímido sol que amenaza con derretir la nieve de los tejados de Northreign. Conforme voy caminando por el suelo de piedrecillas admiro lo cordial que es la gente. La carroza nos dejó en la entrada del reino, luego los enanitos tuvieron el placer de hacernos de guía turística hasta que llegáramos a destino. Por supuesto, destino desconocido.
A ambos lados de la calle, hay casitas de más de dos plantas con tejado algo puntiagudos y cubiertos por nieve. Alguna que otra tiene en la primera planta una frutería, otras tienes pescadería y otras, panaderías. Por lo que veo, estamos en el pleno zoco. Cuando nos adentramos aún más en el zoco, puedo diferenciar vendedores de Telas de terciopelo que dicen venir de “Southreign”. La muchedumbre es variopinta, muchos son grandes comerciantes que como es de esperar, solo atienden a altos cargos. También hay mozos de escuadra montados en caballos adornados con flecos y escudos.
 Nausi está tan distraída viendo el panorama como yo, siempre adoramos las ciencias sociales, por lo que esto tenía un relativo parecido con la sociedad señorial. Alex, por el contrario, está todavía procesando la información e intentando asimilar donde nos encontramos.
Un hombre con largo ropaje se acerca a uno de los puestecillos de telas con aire señorial y seguido por dos mozos que le agarran la capa por detrás.
-Ese es Duque.-Explica el enanito sonriente pegando saltos. Se había percatado de que mis ojos se posaban en él.- Aunque poseyendo ese nombre sobra decirlo, no le podemos abolir el cargo de duque.
-¿Es un duque?
-El más mayor, sí señorita.- Dice volviendo a saltar. Más que caminar esta brincando con pasos grandes.- Es el hijo del príncipe Árgon. Posee todo Northreign, todo lo que ves, está en manos de los Albani. Y no es poco señorita Yanet.-Dice guiñando un ojo. El enano gordito y rechoncho se acerca tocándose la barba.
-¿Y un duque suele venir a comprar a un mercado?-Pregunto.
-Siempre señorita, aunque es un asunto ya decadente. Antiguamente llegaban príncipes y reyes a comprar hermosas telas para sus esposas. Ahora ya no es tan común ver a un hombre de cargos por las calles paseando con la escasez de dos mozos. Pero nuestro duque es un hombre a lo antiguo.
-¿Cuántos años tiene ese dicho duque?
- 20 señorita, una edad digna y pura.- ¿Digna y pura? A esa edad en mi pueblo a las vírgenes no se les ve ni el pelo. Aún así reparo en que tiene un andar sereno y un semblante serio, como con sabiente de lo que tiene sustentando en sus espaldas. Tiene las fracciones definidas, como un hombre que ha acabado ya de madurar. Y ojos esmeraldas. 

-¿Cómo te llamas amigo?-Pregunto al enanito agachándome con las manos en las rodillas.
-Me llamo Eliott señorita, encantado de conocerle.-Me tiende su pequeña y delgada mano.
-Bien Eliott,-Digo sonriendo amablemente y estrechando sus pequeños dedos.- ¿puedo hacerte una pregunta? 
-Ya lo hizo señorita.-Sonrío y ahogo una pequeña risita, el enanito sonríe igualmente como sabiendo que todo el mundo cae en el mismo error.
-Está bien, te haré otra.- Digo pensando en lo que tengo que decir.
-¿Y bien?-Seguimos andando.
-No se como decirlo…Pero, ¿Por qué eres… así?- Digo dejando un pequeño hueco entre el índice y pulgar como si él cupiera ahí. El enano se echa a reír.
-Oh, señorita Yanet, es usted muy cómica.- hago como si entendiera algo y asiento.-Soy así-Dice haciendo el miso gesto que yo.- Porque soy un Windy.
-¿Eh?
-Un Windy , literalmente, un vientecillo.-Ríe de nuevo.- Oh, señorita,- dice agorándome por el brazo y encerándolo como un candado. Cosa que me recuerda a mi abuela.- Necesitará un cursillo intensivo.
Nausi se acerca corriendo histérica y sonriendo como una posesa.
-Oh dios mío Yanet, ¡¿Lo has visto, lo has visto, lo has visto?!- dice apretándome el brazo que me queda libre y señalando algo en el cielo.
-No veo nada Nausi, ¿A qué te refieres?
-¡Mira, mira!-Dice sacudiéndome del bracito de Eliott y llevándome hacia dónde Alex se encuentra. Me encojo de hombros en señal de rendición hacia Eliott y el me responde con un guiño.
Alex está en cima de una gran escalinata que debe de ser la entrada a una morada de un burgués o algo por el estilo. Tiene grandes jardines y una fuente muy hermosa en el centro. Me recuerda a Iulius. Mucha gente se sube a los adoquines de la calle y otras tantas cogen a sus hijos a los hombros.
-No veo una mierda Nausi.- Me subo al último peldaño y aún así, Nausi me saca media cabeza desde dos escalones más abajo. Siento que me elevo del sueño y pataleo con impaciencia sin saber que o quien es el ser u objeto que esta sustentando 60 kilos a un metro del suelo.
-¿Mejor así?- Me recojo el pelo  y lo aparto de la cara. Detrás de mi puedo ver unos rasgados ojos esmeraldas adornados con una sonrisa fugaz y tensa. Observo las fracciones trianguladas del hombre y su robusto cuello.
- Bájame por favor. Por el caridad, tengo miedo a las alturas.-Sigo pataleando. Nausi se gira hacia mí y me manda una mirada fulminante.
-Shh, mira.-Dice el joven señalando al cielo.
De repente siento la intensa idea de decir: ¡Es un avión!: No. ¡Es una bolsa de basura!: No. Es… Es…-Válgame dios- Es un caballo. Es un caballo alado y negro. Estoy A-Lu-Ci-Nan-Do.
-No es posible.- Desde debajo de la escalinata se escuchan susurros de admiración y gritos, incluso algún que otro llanto.
-Sí que es posible, raro, pero lo es.
-Es Pegaso.
-En realidad,-Dice bajándome cuando el caballo se esconde en el horizonte. Aún sigo mirado aquél animal fascinada y embobada.- Se llama Pegasus.- No le hecho cuenta aunque sé que siendo Duque-si lo era- tendría que donarle su debida atención. Pero en vez de eso intercalo miradas de admiración entre Alex y Nausi.
-Eh… sí, claro.-Digo.
-Soy Duque, aunque creo que me conocerás.-Explica tendiéndome la mano.
-No. No te conozco.
-Vaya…-Susurra. Si su cara pudiera hablar por sí sola diría: acabas de romper mi gran sueño. Pero lo siento duque mimado. No, no todo el mundo sabe quien eres.
Me alejo aferrada como un pulpo al brazo de Nausicaa y con otro al de Alex. No quiero conocer a más gente rara. Vuelvo la mirada al duque que esta de piedra con el mismo semblante que antes. Me mira y rápidamente retira la mirada. Hago caso omiso a la gente que nos rodea y que me miran como hubieran cambiado su centro de atención de Pegaso a mi. 
Eliott esta justo debajo de la escalinata esperando al lado del escandaloso enano gruñón. Me esta mirando con preocupación.
-Vayámonos antes de tener eventuales fastidios con la casa real.-Sugiere con una leve sonrisilla que la dedica a Duque.
A causa del dichoso duque, no me concentré en el motivo por el que estaba allí, ya que Alex y Nausicaa llevan hablando del dichoso caballo todo el camino a… ¿Dónde vamos?
-¡Eliott, Eliott!-Exclamo haciéndome paso entre mis dos acompañantes. Tras unos empujones consigo ponerme a su altura -Cosa que suena más ridícula cada vez que lo pienso-
-¿Qué le ocurre Yanet?- Dice cuando le pongo una mano en el hombro para que se de la vuelta.
-¿Es que nadie en este jodido reino me quiere decir donde vamos?-Digo encogiéndome de hombros. El enano estalla a carcajada limpia.
-¡Oh Yanet!-Dice entre sollozos de risa.- ¿Aún no se ha dado cuenta?
-¿De qué me tengo que dar cuenta?, a lo mejor estoy soñando.-Me inundo en la duda.
-No señora Yanet, no.
-Yanet, mira.-Dice Alex poniéndose a mi lado y señalando una antigua mansión. Me daba la impresión de estar metida en el libro de Harry Potter y que J.K. Rollin se hubiera equivocado de protagonistas.
La Mansión el alta. Alta y ancha. Los ladrillos son grises y los ventanales de colores. Esta rodeada por unas enredaderas y da un aspecto señorial.
-Es preciosa.
-Es una maravilla, por fin un lugar donde ducharme.-Dice Nausi.
-Yo prefiero dormir.-Espeta Alex. Le pego un empujón en el hombro que lo echa un poco hacia atrás.-Cuidado agente del FBI que no controla sus fuerzas.- Yo estallo a carcajadas y me doblo a la mitad teniendo que apoyar las manos en las rodillas.
-¿Qué es el FBI?- Me mira de hito a hito Eliott. Ahora que estoy un poco agachada puedo ver la proximidad entre nuestras cabezas. Noto las tres arruguitas que le salen en cada comisura al sonreír y sus grandes ojos dorados parecidos a los de Nausicaa.
-Es como los mozos de caballo pero a lo bestia.-Eliott me mira con cara de interrogante mientras abre la cancela de la mansión. Yo fulmino con la mirada a Alex que se encoge de hombros.
-Cuando me expliques que es esto y por qué estamos aquí tendrás tu respuesta amigo.- Concreto. Da la impresión de que se le agachan las orejas como a un perro mal nutrido. Luego las puertas chirrían dejando ver un hermoso jardín lleno de sauces llorones y lagunas. Éstas están llenas de patos y ranas que saltan. Es como una perfecta fusión de la naturaleza salvaje con la naturaleza doméstica. Es sencilla pero complicada a la vez.
Nausicaa camina despacio y toca con la punta de un pie el césped como si de una piscina se tratara y estuviera probando la temperatura a la que se encuentra. Alex por el contrario está haciendo un ángel de nieve en el prado y parece no darse cuanta de que no da resultado. Los enanos nos ordenan que mantengamos nuestra compostura y más tarde nos abren las puertas de la mansión.
No hay nadie en el vestíbulo. El suelo es de parqué y los muros parece que también. La casa echaría a arder con sólo una mecha. Hay muebles antiguos recargados pero sin llegar al gótico. Los cuadros representan cazas, pero no de animales. Los hay por todas partes y parece ser que el botín de los residentes son seres con el cuerpo de un equino y el torso y cabeza de un humano. Centauros.
Me vuelvo a contemplar al semblante de Alex que parece tan confuso como el mío.
-¿Qué son?
-Centauros.-Digo.
-No, en realidad son Centaurus.-Dice Eliott rascándose la cabeza con la mano envuelta en la manga de su enorme camisa
-Es imposible.-Digo toqueteándome el pelo.- Son seres mitológicos, es imposible hallar un híbrido de caballo y humano. Los humanos no somos como los colores; si los mezclas, no sale uno diferente.
-Déjalo.
-¿Qué quieres que deje?- Replico enarqueando una ceja.
-Que dejes por favor de intentar encontrarle sentido a todo. A partir de cierto punto, el cerebro deja de aplicar la lógica.-dice a mi lado casi con un susurro.
-Es que nada de lo que estoy viendo tiene sentido.
-No Yanet, lo que no tiene sentido es buscárselo.- Con dos pasos hacia atrás me deja sola con los ojos fijos a mis pies e intentando encontrar algo por lo que replicar. Es cierto, no tiene sentido lo que hago. Totalmente todo es… Es un caos. Es el caos más caótico. Es como un terremoto que te deja por los suelos a ti y a tus atributos; Sentimientos, cuerpo, sentidos.
Mi respiración suena entrecortada y los nervios se derraman desde mi cabeza hasta bajar al estómago como si fueran líquido con una gran facilidad de capilaridad. Luego me doy cuenta de que los nervios no son la causa inmediata de mi atormento; Al otro lado del pasillo un codo se apoya en el marco de la puerta de madera. Tiene los tobillos cruzados y la otra mano apoyada en la cadera. Sus comisuras forman una media sonrisa burlona y su forma de fruncir el ceño era algo tímida, pero mostraba una inmensa sabiduría y confianza en si mismo.
Jamás había visto algo así. 

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Windy: pequeño espíritu del aire.

Penulis : Carla ~ Sebuah blog yang menyediakan berbagai macam informasi

Artikel Capçitulo 13: Northreign ini dipublish oleh Carla pada hari miércoles, 25 de enero de 2012. Semoga artikel ini dapat bermanfaat.Terimakasih atas kunjungan Anda silahkan tinggalkan komentar.sudah ada 1comentarios: di postingan Capçitulo 13: Northreign
 
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1 comentarios:

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