Capítulo 9. Seguda parte.

El estrujón de mano de Nausi me desconcentró. La boca se me había abierto de tal manera que si hubiese sido un dibujito animado caería por el suelo. Mil pensamientos pasaban por mi mente: ¿Éramos nosotros de los que hablaban?, ¿Mi madre estaba al corriente de esto desde que nací?, ¿Qué era realmente ese libro?, ¿La bibliotecaria estaba implicada en esto?, ¿El qué ha comenzado?
-Todos sabemos el final que se asocia a cada mito.
-Esta vez es diferente, el mito cambia, la maldición está concluyendo.-Dice mi madre dejando el libro sobre la piedra.-Las páginas se acaban.-El semblante de Ágata ahora es serio, preocupado.
-No te intranquilices.
-¿No te intranquilices?, ¿Cómo no me voy a intranquilizar sabiendo el paradero que le espera a mi hija?- yo ya no sabía que objetivar, los argumentos parecían sacados del libro de Harry Potter. No tenían consistencia.
-Ágata por favor. Todos sabíamos que llegaría el momento.-Dice el individuo cogiendo el libro de la roca y creando un sigiloso ritmo con sus dedos en la cubierta.
-La capacidad de complicación de este tema puede ser infinita.- El ambiente se hace más desolado y hostil.
-Ya basta, mandaré a mi hijo a Iulius, allí ha de empezar todo. Mañana, al medio día.- El energúmeno deja el libro de nuevo sobre la fría y pálida piedra y hace andén de quitarse la capucha. Nausi me mira y yo percibo que cuyo estado de pavor no podía maquillarse. Valoré su aspecto teniendo en cuenta la dureza de las declaraciones allí presenciadas. Pero yo, más observadora que ella, dejé de lado su situación por muy maligna que fuera y concentré toda mi capacidad cerebral en adivinar qué ser se escondía bajo aquélla tela negra.
-Esto nos implica a todos Severus, recuerda.-Mi madre sostiene de nuevo el libro y lo mete en su bolso.- La maldición está cesando.- Mi madre insistía, pero aquel hombre ya desenmascarado parecía ausente a toda inflexión.
El semblante al descubierto mostraba una similitud fantasmal. Sus dos enormes ojos añil parecían no tener fin, los cercos azules bajo los ojos parecían medias lunas y todo lo remataba una pequeña perilla blanquecina que se dejaba colgar dos centímetros del mentón firme y cuadrado.
-Generación tras generación hemos sufrido este castigo, Ágata. Todo se resume en este libro, robado de la cuna de los dioses, sellado con el signo inconfundible del Olimpo, abierto solo por nuestras familias. Y te adelanto algo, está vez no será menos macabra que las demás, no porque sean nuestros hijos, nuestra generación, deberán pagar menos. Es el final querida amiga, y este libro es como la propia vida: No recordamos como empieza ni sabemos como acabará, el resto entre estos dos son tan sólo leyendas. Porque sólo hay dos entes que conocen la versión oficial: Los elegidos y el libro.- Declaró casi entusiasmado por aquel monólogo que para mí era otro enigma que apenas encajaba con dos piezas del puzzle. El suspiro de Ágata resonó en aquel círculo rodeado de paredes de árboles.
-Buenas noches Severus.
-Hasta mañana Ágata.-Tras tal despedida, ambos inclinan la cabeza en señal de respeto. Severus vuelve a colocarse la capucha y mi madre empieza a andar en el sentido opuesto de él. Éste, erguido, camina despacio sin emitir ningún sonido hacia la boca del bosque.
Mi mirada se topa con la de Nausicaa.
Albergar tales secretos, no debe de ser nada fácil.
Después de eso, silencio absoluto. Los pasos de mi madre ya quedan lejos y apenas se escuchan. Las palabras entre Nausi y yo ya no fluyen. Hasta ella ha sentido el inminente escalofrío por nuestras espaldas.
Ahora que todas las declaraciones allí escuchadas quedaban mas bien lejanas, las dos intentamos encontrar una vía de regreso, pero sabíamos perfectamente que solo había una y sin mi madre, estábamos perdidas.
-¿Qué...qué hacemos?-Nausi intenta decir con claridad cada palabra, pero éstas se asemejaban más a un gemido. Se tapaba la boca con la mano y respira entrecortada.
-No tengo ni la más pálida idea.- Fruncía el ceño y me mordía los labios.
-Tenemos que irnos de aquí, es peligroso...Hay lobos y búhos y..y..-Nausi se pone de pie.-Larguemos, por favor.-Se sacude la ropa y al suelo caen la hojitas secas que se había quedado incrustadas en el jerséis.
-No sabemos donde ir.- Ratifico.- Ni siquiera se ve la estrella polar.-Digo lanzando la mano al cielo.
-Hay que salir de aquí.-Nausi me agarra la mano y tira de mi, pero consigo escurrirme y zarparme entre sus delgados dedos.
-Nausi, espera.- Mis ojos visualizan algo que se mueve al otro lado de nuestros arbustos, justo donde apareció aquel hombre encapuchado. Empuje a mi amiga por la cabeza hasta que quedamos tapadas y sentadas de nuevo en el suelo. Sentía los nervios a flor de piel. Mientras que Nausi apretaba los párpados lo más que podía, yo los mantenía relajados sobre mis pupilas. Ella me apretaba la mano de tal manera que empecé a cuestionarme si me quedaría antes sin ella por el ataque de un lobo o por una gangrena. Poco a poco una silueta negro puso su primer pata dentro del círculo de árboles y después las otras tres. Nausi sintió la inminente amenaza y se puso de pie gritando.
-Te lo dije, un lobo. ¡muévete!-Baje el volumen a la voz de mi amiga para confirmar lo que estaba frente a mis ojos. Un lobo gris y negro, con ojos incoloros, el hocico húmedo y la lengua por fuera de la boca haciendo que los colmillos quedaran expuestos ante nosotras.-¡Por el amor de dios, Yanet!- El lobo mueve la cola de un lado a otro y se acerca olfateando hacia mi. No estaba segura de lo que iba ha hacer. Pero tal vez arriesgarse a esto no se tan normal como parece, tenía una corazonada.
-¿Rufo?

Penulis : Carla ~ Sebuah blog yang menyediakan berbagai macam informasi

Artikel Capítulo 9. Seguda parte. ini dipublish oleh Carla pada hari jueves, 20 de octubre de 2011. Semoga artikel ini dapat bermanfaat.Terimakasih atas kunjungan Anda silahkan tinggalkan komentar.sudah ada 0 komentar: di postingan Capítulo 9. Seguda parte.
 
Reacciones: 

0 comentarios:

Publicar un comentario