Capítulo 3: Tired of drama.

“Si exagerásemos las alegrías como hacemos con las penas, nuestros problemas perderían importancia”  Anatole France.

Entro dejando atrás a Líala revolviéndole el pelo corto y rubio que tiene. No es más que una mocosa de nueve años con barriga regordeta y ojos azules.
-Lía, te he dicho millones de veces que no le digas mamá.- Le digo mientras pongo la mochila en el sillón del salón. Ella infla los carrillos y arruga la boca dejándola en morritos. Sin decir nada más, se marcha. Yo suspiro mientras le sigo dando vueltas a lo ocurrido veinte minutos antes. Estoy agotada y no sé por qué.
Subo las escaleras de mármol que se encuentras al final del pasillo al lado de un enorme reloj de péndulo que siempre suena a las dos de la mañana y me despierta. Siempre me pregunto por qué no lo cambian, pero un motivo habrá. No le doy más vueltas. Pero recuerdo cuando Nausi y yo hacíamos los deberes escondidas en el trastero de debajo de la escalera, al lado del reloj y nos encantaba oír como los únicos que siempre nos encontraban eran los <<Tick, Tack>> . Por supuesto, nunca acabábamos de hacer los deberes.
El único libro que subo y sin saber por qué, un poco a escondidas, es el de las letras grandes en dorado desgastado. Entro de puntillas en la cuarto de Nausi. Bien, no está.
Me tiro en la cama y me quito los zapatos: El primero ayudándome de la punta del otro pie y el segundo igual. Abro el libro por donde iba. Era bastante antiguo, con dibujos hechos a mano, signos griegos, letras en el mismo idioma y versos y poemas. También era bastante absurdo que yo me interesara a ello. No lo había hecho en mi vida, ¿Por qué empezar ahora? Era otro misterio como el del reloj de péndulo. Mis ojos corrían por el libro de izquierda a derecha, llenos de emoción en cada renglón que terminaba. Era como si una llama me estuviera ardiendo dentro y amenazara con quemarme, con dejar salir lágrimas. Estaba tan inmersa en ese libro que sin darme cuenta ya iba por la página número 1945. No era una novela, ni reciente. Era una especie de mito griego. Leo todo lo rápido que puedo, enterándome de cada palabra y de su sentido como si mi vida dependiera de ello. No podía dar cabida a lo que me sucedía. Las palabras no fluyen, he parado ya hace un rato de leer entre susurros. El libro me ha dejado sin aliento. No por la escritura –Porque de ella hay muchos conceptos que no me quedan claros-, si no por la intriga, el relato en sí...
Le estaba perdiendo el hilo, me estaba topando con personajes que no sabían quienes eran ni qué hacían. Cerré el libro. Página 3000. Los clips estaban esparcidos por la cama, pero al menos las páginas se habían secado. Me pongo los culotes y una camiseta de tirantes a pesar de estar en febrero en la mansión Iulius siempre hacía calor debido a las chimeneas que rodeaban cada uno de los siete salones. Bajo descalza deslizándome por la barandilla de la escalera de mármol. Entro en la cocina y allí encuentro a Ágata y Líala. Mi madre está haciendo la cena, hoy toca carne a la brasa con patatas en cebolla y aceite, y como no, el yogurt de postre. Es tradición el yogurt, sobretodo ahora en invierno. Es normal, en una familia medio griega tendría que ser el yogurt el primer plato. Mi madre se acerca a Lía y le dice algo en el oído. Seguidamente se me acerca y me dice:
-Mamá dice que pongas la mesa.-Me quedo con cara interrogante. ¿Desde cuando soy la nueva camarera personal de mi madre? Para eso estaba Don Lourdes. Sí, tiene nombre de tía.
-¿Y Don Lour?
La pequeña cabeza rubia se zarza entre mi mano que antes le cogía del hombro y se marcha hacia uno de los salones internos de la casa. Suspiro, pongo los ojos en blanco y empiezo a coger la cubertería y el mantel. Dos tenedores, dos cucharas, dos cucharitas, dos cuchillos.¿Por qué coño hace falta tantas cosa? Yo por mi comería con las manos. Voy al frigorífico y pego un saltito antes de abrir la puerta. Es una manía que tengo desde que Nausi me dijo que abrir el frigo con los pies descalzos en el suelo es malo. Y terca como yo sola, en vez de ponerme los zapatos doy un salto para no estar en contacto con el suelo. Lo sé, es una gilipollez. Mi madre no se ha girado desde que Líala se ha ido. Saco las aceitunas del frigo, paté y una tabla entera de quesos. Buag, que peste.
-Ya está, ¿Llamo a los demás?
-Descuida, ya lo hago yo.-Dice mi madre dándose la vuelta por primera vez para mirarme y secándose las manos con un trapo.-Anda, has puesto la mesa.
-Sí...Lía me dijo que...-¡Será mocosa! Esa chica no es tonta. Mi madre ríe por lo bajini. ¿Cómo he podido caer?- Me dijo que le habías dicho que pusiera la mesa.-Digo y salgo de la cocina dejando a mi madre negando ligeramente con la cabeza. La voy a matar.
La cabecita rubia se ve muy poco desde detrás del sillón blanco de piel. Está sentada de espaldas a mí viendo como las llamas del fuego de la chimenea chasquea. Voy corriendo con los puños cerrados y los nudillos blancos y me sitúo frente a ella con el ceño fruncido. Le lanzo el dedo índice a dos milímetros de su cara.
-Tú. Eres una maliciosa.-Lía se queda mirando el dedo y luego aparta de un manotazo mi brazo que yo recojo.-¿Pero quién crees que eres para darme órdenes y mal gastar mi tiempo?
-Eres una mojigata.
-Y tú una estúpida niñita de mamá.
-¡Dijiste que no la llamáramos así!-Dice ella ahora de pie en el sillón, apenas me llega por la barbilla.
-¡No mientras que estemos aquí y ella esté trabajando!
-¡Ella siempre estará aquí, Yanet!, ¿No le vas a llamar mamá en toda tu vida?
-¿¡Qué tiene que ver eso con que tu seas una mocosa aprovechada!?-Le digo acercando mi cara y poniendo los brazos en jarras.
-¿¡Ya vale no!?-Las dos giramos la cabeza a la vez hacia la puerta doble que está abierta de par en par. Allí de pie todavía con el trapo en la mano se alza la criatura mas potente, según yo, de esa casa.-La dos a la cama, y sin comer.-Dice bajando la mirada y haciendo anden de irse.
-Pero...-Decimos Lía y yo a la vez.
-No hay excusas.-Me tiro en la alfombra boca arriba con las rodillas flexionadas y las manos en la frente. Tras eso mi madre se va y cierra la puerta de la cocina.
-¿Porqué eres así?-Le pregunto a Lía. Pero al alzarme para mirar al sillón, ella no estaba. Miro a un lado y al otro para ver si se ha escondido. Pero de un vistazo descubro que no, ya que cuando lo hace se deja medio cuerpo fuera del escondite.
Uff.
Subo escaleras arriba. ¿Dónde se ha metido Nausi?
La escalera me deja en medio del pasillo. Pero en vez de tirar hacia la derecha para mi cuarto, echo a andar hacia la izquierda para ir al baño. Los cuadro de paisajes marítimos rodean todo el pasillo pintado de un celeste como el de los días de neblina. Las mesitas también a tema con el océano sujetan jarrones de flores preciosas y cuidadas expresamente por mi madre. Hacía ya siete años que trabajaba allí. No como camarera, si no como cocinera profesional. Las flores no eran su trabajo. Pero le gustaba hacerlo. A cambio de eso, El señor Iulius nos dejaba vivienda, comida y todos los servicios que nos hicieran falta. Como es de imaginar, todo se debe al cariño que nos tiene a pesar de que el señor Iulius no sea muy compasivo, le parecimos personas civilizadas. Llego al baño y giro el picaporte de la puerta. No se abre. Enarqueo una ceja. Doy dos portazos. Una voz melancólica y dulce se escucha desde dentro.
-¿¡Nausi!?-No contesta, ahora grita más alto.-¡Nausicaa! Abre la puerta sirena.-Tras más de dos minutos en la puerta esperando una señal contesta.
-Yanet, no puedes entrar ahora.
-¿Cómo que no, Nausi?, ¡Llevo como cinco minutos esperando!, ¡Me estoy meando!
-Lo siento, mira en el jardín, hay mucho arbustos por allí.
-Te falla algo en la azotea.
-Que no, venga.
-¿¡Qué dices!?, ¿Quieres qué se me clave una rama en el culo?-Se escucha una risita que hace que yo también ría.
-Lo siento pero no puedo levantarme ahora, intenta tirar abajo la puerta.-El pestillo chasquea y da señal de que ha quitado la protección. Sin más me meto en el papel de Orazio en el C.S.I. Miami. Abro la puerta con los dedos en forma de pistola.
-¡FBI Miami, todos con las mano en alto!- Y ojalá no lo hubiera hecho.
La ventana estaba abierta de par en par, por ella entraba el aire más parecido al hielo que había sentido nunca. Un chico que me parece recordarlo del equipo de Baloncesto estaba sentado en la tapadera del retrete y Nausi sentada al contrario de él con las piernas abiertas y semidesnuda. En ese momento se me cierran los ojos y se me entre abre la boca, dejo los dedos en forma de pistola y los nervios, traicioneros como ellos solos, me recorren desde la cabeza a la punta de los pies Sintiendo como millones de hormigas me caminan sobre mi piel y dentro de mi cuerpo. Por fin reacciono y una risa se escucha desde detrás de la capa que cierra mis ojos. Los abro y veo como el chico sonríe y se pone la camiseta, dejando ver su perfecto cuerpo deportivo, sus amplias espaldas, los pectorales marcado y los músculos en forma de V que se esconden debajo de los bóxer. Me mira con una Sonrisa burlona y algo fugaz. Luego me llevo la mano a la cabeza y salgo de inmediato.
Ya no siento ganas de ir al baño.
Tengo los ojos abiertos e para en par y la sonrisa de ese chico incrustada en el cerebro, en el corazón y en los nervios traicioneros.
El estómago me suena. Parece que él también tiene incrustada esa sonrisa.
Sí. En efecto.
Mariposas en el estómago.

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Artikel Capítulo 3: Tired of drama. ini dipublish oleh Carla pada hari lunes, 5 de septiembre de 2011. Semoga artikel ini dapat bermanfaat.Terimakasih atas kunjungan Anda silahkan tinggalkan komentar.sudah ada 5 komentar: di postingan Capítulo 3: Tired of drama.
 
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5 comentarios:

  1. Me encanta , me e enganchado totalmente a tu novela , es increíble como escribes como defines todo con tantos detalles . Esta genial enserio . Y espero que subas otro capitulo pronto . Avisame
    cuando los tengas .Un besazo ¡MuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuaC !.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. me ha encantado sobretodo porque es largo y me encantan los capítulos largos, además me ha enganchado de verdad! mi tuenti es "Cristales de Vida" avísame cuando subas el siguiente si??

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  4. Gracias a todasss!<3
    os aviso por tuenti del proximo!

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  5. Siento haber tardado en leer este capitulo, pero te dije que iba a leer entera tu historia y aqui estoy otra vez despues de haber terminado mis examenes.
    Esa ultima escena es muy divertida, algo dramatica, pero yo me estaria riendo si fuera Yanet nada mas llegar a mi cuarto jajajaa
    Me sigue encantando como expresas cada situación y sentimiento.
    ^^

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